Te mandan un contrato de renta.
Quieres marcar la cláusula de subarrendamiento, encerrar en un círculo lo que te preocupa y escribir "¿sesenta?" junto al plazo de aviso. En papel, eso es una pluma y diez minutos.
En la computadora, casi siempre es otra app. Descargas el archivo, lo abres en otro lado, lo anotas, guardas una copia, y al final el contrato se queda en tu carpeta de descargas y tus dudas en una nota.
En Scratchpad, el PDF ya está en la nota, y ahí mismo escribes sobre él.
Abrir el lector
Un PDF en una nota muestra sus páginas ahí mismo. El botón de ampliar que está arriba de ellas abre el lector, que ocupa toda la pantalla y tiene una fila de herramientas en la parte superior.
Cada herramienta tiene su tecla, así no tienes que quitar los ojos de la página.
| Herramienta | Tecla | Para qué sirve |
|---|---|---|
| Leer | V | Seleccionar texto, mover marcas |
| Bolígrafo | P | Todo lo que va a mano |
| Resaltador | H | La línea que importa |
| Subrayar | U | Un resaltado más discreto |
| Tachar | S | La línea con la que no estás de acuerdo |
| Nota de texto | T | Unas palabras sobre la página |
| Nota adhesiva | N | Un comentario que tapa lo que hay debajo |
| Formas | R | Recuadros, estrellas, globos y flechas |
| Borrador | E | Quitar parte de una marca, o la marca completa |

El resaltador sigue la línea
Esto fue lo que más trabajo costó de todo el lector, y lo normal es que nunca lo notes.
Un PDF no guarda sus palabras en el orden en que las lees. La primera versión del resaltador confiaba en ese orden, y mi propio contrato de renta la hizo tropezar. Ese contrato es un formulario, y en el mío todas las etiquetas estaban escritas antes que todas las respuestas, así que al arrastrar sobre una sola línea se iluminaba un tercio de la página.
Ahora el resaltador se fija en dónde están las palabras de verdad, las agrupa en las líneas que ves y marca a lo largo de ellas. Subrayar y tachar funcionan igual.
Una página escaneada no tiene palabras que seguir, así que el mismo gesto marca el recuadro que trazaste.
Un PDF no guarda sus palabras en el orden en que las lees.
Todo se puede mover
Una marca no es pintura.
Con la herramienta de leer, presiona cualquier cosa que hayas dibujado, hasta un trazo de bolígrafo, y se despega de la página. Puedes arrastrarla, cambiarle el tamaño o girarla. Lo mismo pasa con las formas y las notas, así que un círculo que quedó chueco no hay que rehacerlo, solo moverlo.
Cada herramienta conserva su propio color. La flecha que tiene al lado guarda los colores y los tamaños, y por eso el bolígrafo puede seguir azul mientras el resaltador sigue amarillo.

El borrador tiene dos modos. Todo quita la marca que toca. Parte funciona como una goma de verdad, que le arranca un pedazo a un resaltado o corta un trazo en dos.
Deshacer y rehacer están al final de la barra, junto a un botón que oculta todas las marcas un momento para que leas la página limpia.
Con un lápiz digital, el trazo responde a la presión que haces. En una pantalla táctil, un dedo dibuja y dos mueven la página, y un interruptor lo cambia si prefieres que solo dibuje el lápiz.
Llenar el formulario
Muchos PDF esperan algo de vuelta.
Si el archivo tiene campos de formulario de verdad, funcionan en el lector. Haz clic en uno y escribe, o marca la casilla.

Al descargarlo, siguen siendo campos de formulario, así que quien lo reciba todavía puede corregir un número de teléfono.
Llevar el texto a la nota
Las marcas se quedan en la página. A veces lo que quieres es la frase misma, arriba en la nota, junto a lo que estás pensando.
Selecciona unas palabras y haz clic en Citar en la nota, en la parte superior del lector.

Llegan como una cita debajo del PDF, con un enlace que dice de qué página salieron.

Ese enlace es lo que hace que valga la pena. Haz clic en él el mes que viene y el PDF se abre en esa página, con la frase resaltada, para que veas lo que venía antes.
El archivo no se toca
Tus marcas no se escriben en el PDF. Se guardan en Scratchpad, junto a él.
El archivo que subiste nunca se modifica.
Eso importa más de lo que parece, porque muchos PDF son de alguien más. El contrato que te mandaron sigue siendo ese contrato, por mucho que lo hayas rayado.
Por eso hay dos botones de descarga, y cada uno hace algo distinto.
| Dónde | Qué obtienes |
|---|---|
| En el lector | Una copia con tus marcas integradas en las páginas y el formulario lleno |
| En la fila del PDF, dentro de la nota | El archivo tal como llegó |
Como las marcas son parte de la nota, un enlace para compartir las muestra, y Descargar todo, en Ajustes, las incluye. Una exportación en Markdown no puede llevar un dibujo, así que ahí no aparecen. Además, pertenecen al PDF de esa nota, de modo que el mismo archivo adjunto en otra nota empieza limpio.
Todos los detalles están en leer y anotar un PDF.
Por qué en la nota
Hay mejores editores de PDF que este. Si necesitas reescribir el texto de un PDF, cambiar el orden de sus páginas o juntar las firmas de cuatro personas, usa uno de esos. Scratchpad no hace nada de eso.
Pero casi siempre, un PDF no es algo que yo quiera editar. Es algo sobre lo que estoy pensando.
El contrato, el presupuesto del contratista, la lectura para la clase del jueves. Mis dudas, lo que decidí y a quién tengo que llamar van en el mismo lugar que el documento, y ese lugar es la nota.
Siempre has leído con una pluma en la mano. Ahora ya está ahí.